Sonidos entretejidos en las palmas de tus manos.
Campanas que redoblan susurrantes.
Sabores melancólicos que llenan
el espacio y saborean
lentamente al rojo de tus labios.
Dios pensó
sincero
tus ojos en mis manos
y con la luna
enmudecida
escuchando mi quebranto.
La melodía de tus pensamientos se entremesclan con mi suerte...
y suave y fecundo Dios quiere que me abraces.
y asi el murmullo se funde
arena de pies y se anhela tarde
porque el frio cala y es distante




