lunes, 3 de diciembre de 2007

Café

El cálido rumor que se acerca a mi oído
tacto que se junta a tu imagen
porque me sabes a café.

Y como granos me llenas de a poco y fuerte
me revuelves y azucaras...
y espumeo con fatiga y lentitud tu nombre.

Entonces como leche desvanezco
me pierdo entre olores:
a grano, a humo... y ya no se siento
tu olor, el mio, uno nuevo.

Y la rareza de estar
entre el sueño y lo despierto me confunden
porque no veo y miro
porque no escucho y te oigo...
te oigo mejor que nunca y sé: piensas lo mismo.

Porque todo se confunde
y te quiero más que antes
y con más miedo.

Miedo a que se acabe el invierno
y no pueda seguir tomando capuchino.

Miedo a que por culpa
de la escacez de grano
el sopor me gane y
las hojas se vean más frias.

Y el olor vuelve y recuerdo
que el grano, por ahora,
llena mi despensa.

y me vuelvo a perder
entre la espuma y el espesor del chocolate
y me cuesta moverme
y me colmo en la dulzura del cacao
de tus besos,
de mi pelo.